jueves, 8 de marzo de 2012

YA QUISIERA

Forzar la entrada
de esta jaula de pájaros
para que no vuelvan.
Poner en claro al sol entre las sombras,
humedad de hongos en nuestra ajada respiración,
asma a ras de las baldosas.

Murmullo último que dejaremos en esta Babilonia
y sea la nostalgia, como volviendo del mar.

Esquilmar el devenir, recinto prohibido
desde tiempo inmemorial a los felices
tomarse las tripas con las manos fuertes
en una carcajada
remojados en lágrimas.
Y que salgan las viudas a la calle,
y aflojen sus botones, a esa hora
en que duerme la desilusión.

Y haya música de júbilo en las plazas.

Doblar las rodillas frente a todo anochecer
abandonando enigmas que no descifraremos:
la vida, algo más que un escupitajo,
más incluso que el estorbo de unos huesos,
un catecismo que no repetiremos.

Rendija de una persiana donde solíamos ver a otros.

Empujar la puerta alta del salón,
la de los goznes aceitados
y descubrir que no era tan pesada.
Saquear con una sonrisa permanente
el pánico
el cilicio del miedo.

Besar la mano que mordimos
besar las manos que nos dieron de comer,
mirarnos fijo en una calavera
que seria nos repita que un día moriremos
que incluso moriremos antes
que nuestra poesía.

viernes, 6 de enero de 2012

FRAGMENTOS

En lo real suele estar lo imaginario.
Entonces, se hace aconsejable
unir las partes,
fragmentos que puedan conectarlas.

Una mirada se posa sobre un cuadro.
El hombre está feliz
y sin embargo llora,
esa vida tiene sentido
solo en cierta casa de tal calle.
Únicamente en cierto tiempo.

Recorrerá el camino
como todos,
resbalará también él
sobre su pesimismo.

Desde un punto del techo
con sus miles de ojos simples y complejos
una mosca ve solo dos en sueño,
separados
por agonías personales.

Barrera montañosa en este mundo
de punta a punta
a lo largo de la cama.

Experimentaré la vida todo lo posible
con mi espíritu primitivo.
Igual, no me ilusiono
regresarán los miedos
siempre que baje la guardia.

Cuando logre cerrar los ojos
mimetizados
entre argumentos aprendidos en la infancia.

Ellos son invencibles.

Cautivo de presuntas certezas
declinará mi torre;
el charco ya casi se ha secado.

Era un bello estanque este charco maloliente,
alguna vez ha sido verde esta rama.

El fuego siempre es el olvido,
seca de toda savia o nervadura
estallará como el calor del verano
sin anunciarse
apenas un presagio.

Habrá de sorprendernos
Como la primera helada del invierno.

Casi en pelotas.


Leva Cosanovich.

DEBILIDAD

Tengo la sensación de llegar tarde otra vez, al mismo sitio,
Cargo mujeres con cien niños en el desierto;
tierra de Caín, prometida por nadie, para mí, en sueños.
Y no se deja alcanzar.

Llevo una fotografía rasgada en el bolsillo,
alguien intuye que falta en ella.
Regateo a diario por nuestras pobres vidas
en este despoblado
como un bandido con la soga al cuello
con un verdugo impávido,
mi actitud más primitiva.

Luces encendidas en la calle
trajes baratos en la vidriera de enfrente.
Y sin embargo…llueve;
una de las maneras que tiene la vida
de afirmar ciertas ausencias
cuando uno está cansado.


Leva Cosanovich.
17 de Noviembre de 2011.

miércoles, 7 de diciembre de 2011

DÚRMITOR. (En Edición)


Estamos trabajando para presentarlo en la FERIA REGIONAL DEL LIBRO en febrero en Chaco. Ojalá lleguemos, en Marzo llegaría a Buenos Aires.

viernes, 2 de diciembre de 2011

MAS VALE MAÑA



La despenadora era una mujer, uno hubiera supuesto que fuera un hombre pero no, "no es necesaria la fuerza", repetía a quien la quisiera escuchar, "solo es práctica".
Había heredado el oficio de su madre muerta en el malón que llegó hasta Azul en el treinta y ocho.
A ella nadie le había preguntado nada, alguien se enfermó de una cosa rara y fue desahuciado por el médico del pueblo: se va a morir, le dijo crudamente a la familia; entonces otro, acordándose, caminó arrastrando las alpargatas tratando de no llegar hasta un rancho del otro lado de los corrales y golpeó fuerte, seguramente los perros ladraron y ella apareció en la puerta de tablas desvencijadas entrecerrando los ojos.
Con toda seguridad hablaron en susurros, la mujer que entra de nuevo en la vivienda y hurga entre los trapos hasta encontrar la capa desteñida con capucha, luego vuelve a salir, ahora con la resignación en la mirada de alguien que por fin entiende algo que nunca ignoró, que había de transitar el camino trazado por alguien superior para las mujeres de su familia que la antecedieron.
Afuera, en medio del polvo levantado por una tropilla que entraba al brete, larga la pregunta como si fuera un trámite: ¿está anoticiado el padre cura? Y el mandadero que asiente: sí,le estaba dando la bendición cuando yo salía.
Luego lo que no sabemos y solo intuimos, porque nadie se tomó el trabajo de registrarlo; de que era la maña no la fuerza heredada su madre muerta en el malón que llegó hasta Azul, las palabras de aliento como un servicio conveniente. Cerrá los ojos, tratá de dormirte che…
Lo puramente especulativo, tal vez la espera de un par de minutos, el rezo aprendido desde niña entre labios, el abrazo de la muerte, el tirón corto y seco, el estertor último, la mano de la despenadora cerrando los ojos que se habían vuelto a abrir sin querer, en la faena.


LEVA COSANOVICH
20 de octubre de 2011
TORNÚ.

lunes, 14 de noviembre de 2011

CAMPO DE FLORES LILAS

Suspiro en este campo de batalla


aquí los hombres se mataron
por razones que pocos recuerdan.
La noche, que no miente
prefigura desde entonces
el vientre de la ballena
que nos ha de tragar un día.

¿Arde aún en los espíritus la herida?
¿Mana todavía el surco que abrió la bayoneta?
La punta del metal se desvió con fuerza sobre el hueso,
a esa hora los hombres eran cadáveres,
no alcanzaban a cerrar sus ojos inauditos.
Larvados de inmundicia
descendían en esta misma tierra
donde hoy crecen las flores.

Ahora procuro recoger mi alma en este mismo sitio
este tiempo distinto.
Trataré de no llorar por los caídos
sonrisas de fotos agrisadas
pero no miento si digo
que podría oír las gárgaras de sangre
sobre el barro que se les fue formando
bajo las tripas.

Vagan afantasmados todavía, con sus alaridos
andan con nosotros
en el miedo que no pudimos sacudirnos,
merodean, como el viento frío.

Leva Cosanovich.
14 de Noviembre de 2011.
V. del P.

domingo, 13 de noviembre de 2011

REPRESALIA

Esa palabra venía huyendo de mí desde hace días, asomaba a la punta de mi lengua…y nada…yo comencé a odiarla en algún momento, iba y venía, ella le otorgaba la importancia de un comino a mis insomnios, siempre a la búsqueda yo, moderno Ahab con el arpón listo en mi mano derecha, inclinado como un anacoreta en la semi oscuridad y la canoa lista y toda mi tripulación lista...fulano, mengano, todos listos, solo me faltaba ella.
Poco le importó que yo invocara a todos los dioses de mi Panteón personal navegando los mares del hemisferio sur, oscuro poeta de estas latitudes; la palabra nunca vino mordiéndome los labios, jamás llegó.
Vacías están algunas de mis hojas, las mejores, como ametralladas en ese lugar donde ella falta por un loco inservible que vendría a ser yo, con mis ojeras de siempre sobre los anteojitos de leer, levantado bien temprano y el mate a la mano para no dormirme mientras todos duermen.
Por su culpa he decapitado a otra palabra, una parecida, casi igual a la que nunca me llegó.
Tijera en mano, lentamente, con algo de piedad, apuñalé otra vez mis hojas en todos los sitios en que la había escrito hasta dejarlas como un queso gruyere.
Total, nunca estuvo a la altura de las circunstancias.

Leva Cosanovich.


13 de Noviembre de 2011.
V. del P.